Muchos libros se han escrito solo para esa isla!!! , curiosa magia , magia de las islas y de esa en particular ...
Lo transcribo porque vale la pena una leída....y al final unas fotos actuales de la isla...
"Descubierta en los primeros viajes de los arriesgados navegantes que llegaron a estas latitudes, quizás por Esteban Flores o algunos años más tarde por la expedición de Solís, la llamada “Isla de Flores”, fue, desde remotos tiempos conocida, ubicada en los mapas y utilizada como lugar de recalada.
Su nombre pudo deberse al citado portugués, o quizás a las abundantes flores silvestres que en el momento de su avistamiento la cubrían.
Sus 1.700mts de extensión, eran divididos con las mareas en 3 islotes, como aún lo sigue ocurriendo, razón que hace que se refiera siempre a la primera, segunda o tercera isla, estando ubicado en ellas las diversas construcciones .
A la vista de nuestra costa, muchos que la observan asumen el desconocimiento (casi total) de los importantes sucesos históricos, que en este pequeño trozo de tierra uruguaya sucedieron.
En tal sentido podríamos destacan en su devenir varios episodios:
• El que es quizás el más conocido sea la construcción de su faro.
• Como base de asentamientos militares
• En su función de lazareto
• Como dependencia carcelaria
LA FAROLA
Largos y polémicos fueron los trabajos realizados en este enclave para concretar la construcción del reclamado faro.
Las franquicias en el comercio que se dieron por disposición real, tuvieron como consecuencia una intensificación en el tráfico marítimo, y por ende en el aumento de accidentes y naufragios.
Tratando de paliar en algo la falta de balizamiento que producía cuantiosas pérdidas materiales y humanas, se ubicó precariamente en la isla el faro de popa de la fragata “nuestra Señora de Loreto”, naufragada en 1792, el cual cumplió, durante seis años esta función.
La junta de comerciantes de Montevideo, comenzó prontamente con las gestiones antes el consulado, exponiendo las necesidades para brindar auxilio a las embarcaciones.
En 1797 se realizaron los proyectos de los faros de la Isla de Flores y del Cerro de Montevideo, Pedro Duval y Jose Hernández, fueron los encargados de estudiar los terrenos donde se levantarían los mismos, efectuando los planos y presupuestos correspondientes que le fueron elevados al Rey de España.
La decisión real marcó (por costos elevados) que solo se erigiera el faro del Cerro de Montevideo, inaugurado el 4 de abril de 1802, se convirtió en el primer faro del Río de la Plata.
Fueron factores económicos los que dilataron la ubicación de una luz en la Isla de Flores, que resultaba fundamental para evitar los peligros. El período hispánico culminó, sin que se colocase una sola piedra de la torre, y la obra del deseado faro continuo sin llevarse a cabo durante la convulsionada época artiguista.
Ya tomado el territorio oriental por las armas portuguesas, El Dr. Lucas Obes, naviero y comerciante, argumentando con un nuevo naufragio ocurrido a mediados de 1817, volvió a la carga con la necesidad impostergable del faro en la isla de flores.
El resultado fue positivo. La planificación indicaba que la torre se comenzaría en diciembre de 1817, buscando reunir la suma necesaria para finalizarla con las recaudaciones de las aduanas de Montevideo, Colonia y Maldonado. Hacia mediados de diciembre, Obes dirigía, desde el Puerto del Buceo, todos los movimientos de personal y materiales que se hacían en la Goleta “tártara”.
Ya iniciado el ansiado proyecto, el cabildo, elaboraba el tratado de enero de 1819 en el que por Acuerdo Reservado, se cedía a Portugal el territorio oriental comprendido entre los ríos ibicuy y arapey, hasta la laguna de los patos y el arroyo chuy, y las fortalezas de Santa teresa y San Miguel, a cambio de la construcción de la Farola en Flores y la cancelación de diversas deudas. Fuertes Partidas de dinero fueron destinados ese año a los trabajos, e incluso llego a adquirirse la fragata “trinidad” para realizar el tráfico hasta la isla.
Desde marzo de 1819, distintos imponderables se confabularon para paralizar la obra completamente. El gobierno se desentendió. No se abonaron los créditos, un temporal destrozo las embarcaciones que transportaban materiales, no se enviaban provisiones a los operarios y el Dr. Obes dejó su puesto en el consulado.
La situación varió por la definición de un importante hecho político: la separación de Portugal y Brasil. Se recomendó al consulado el reinicio de la obra abandonada, y la instalación del faro, con el fin de dar impulso a un comercio en decadencia.
En 1826 se celebro el remate, que otorgo la obra al Sr. Ramon Artagaveytia. Entregados los planos, se iniciaron los trabajos el 2 de octubre, y con algunas modificaciones al proyecto primitivo, tanto en lo atinente a la torre como a las edificaciones anexas (depósitos y alojamiento), se concluyó el faro a fines de 1827. El mismo fue dedicado al emperador Don Pedro I, en una placa de mármol blanco ubicada sobre la puerta de la torre, que aun se conserva. El 1º de enero de 1828 se inauguro, informándose en el Semanario Mercantil que estaba en servicio, agregando características de ubicación y altura.
LA ISLA COMO ASENTAMIENTO MILITAR
Este segundo aspecto, pautando sus momentos fundamentales, podríamos iniciarlo a principios de 1807, cuando los ingleses acechaban nuevamente Montevideo. La escudaría británica se dividió en 2, cubriendo con una parte de sus fuerzas la entrada al puerto, mientras la otra se desplegaba desde el buceo hasta la isla de Flores. La misma se utilizo para estacionar un cuerpo expedicionario, ubicando además allí un hospital y un depósito de pólvora.
Los ingleses, según se decía, ocuparon su ocio pasajero y enriquecieron su dieta, cazando conejos blancos que allí abundaban.
Muchos años después, en 1843, mientras se desarrollaba la contienda conocida como la Guerra Grande, EL Gral Oribe, organizo una flotilla que patrullaba desde el buceo hasta la isla de flores (donde tenían base). Su objeto era la vigilancia y la protección, de aquellas naves que se dirigieran al (recientemente habilitado) puerto del Buceo.
Las fuerzas navales que representaban al gobierno “de la Defensa”, a cargo de Garibaldi, tomaron el lugar a mediados del mismo año. La isla fue retomada por las fuerzas de Oribe a mediados de julio de 1845, cuando garibaldi había dejado el punto y aprestaba sus efectivos para partir hacia el río Uruguay. Pero el Fracaso de las negociaciones Anglo-Francesas, obligaron a los oribistas a evacuar nuevamente la isla, aunque antes de hacerlo, inutilizaron el faro, a efectos de entorpecer la navegación, intensificada entonces por las naves de guerra europeas y el comercio que acaparaba el puerto de Montevideo.
Fue preocupación del Gobierno de la Defensa, la pronta refacción de la farola de la isla de flores, así como de la cerro de Montevideo, que había sido puesta fuera de servicio 2 años antes, por razones similares. El 10 de setiembre de 1845 se comunica la puesta en servicio de la Farola de Flores.
EL LAZARETO
Montevideo, sufrió, en distintas oportunidades, epidemias de viruela, escarlatina, disentería, hasta que en 1857 el grave flagelo de la fiebre amarilla concientizo a las autoridades que debía actuar con premura en defensa de la salud de la población. Otro terrible azote se presento luego: el cólera, que cruzaba de Europa en terribles epidemias, agazapado en abundantes viajeros. Los factores climáticos fueron condiciones favorables para el cólera en estas zonas. Brasil fue el más afectado. La guerra de la triple alianza tuvo tantos muertos en batalla como por razón del cólera. (5.000 soldados muertos a causa de este mal)
En octubre de 1867 la capital bonaenerse sufrió la pandemia en forma aguda, a pesar de las medidas para tratar de evitar el virulento ataque, el tránsito clandestino de pasajeros lo llevo a mercedes y desde ahí a Montevideo. La gravísima situación sanitaria hizo evidente la necesitad de que se creara un lugar de aislamiento, más adecuado que el que funcionaba en la Isla Libertad. Fue así que en el gobierno de Venancio Flores, se autorizo por ley especial, la erección de un Lazareto en la isla, el cuál se inauguro en febrero de 1869.
AUTORIDADES, DEPENDENCIAS, SERVICIOS
Las dependencias se componían de varios cuerpos principales:
En la parte más occidental (estaba el faro) que se conoce como la 1era isla, estaban las oficinas, alojamiento del comando y personal, depósitos de ropa y almacenes, y los edificios destinados a las “cuarentenas limpias”, es decir a los viajeros que no presentaban síntomas de enfermedad epidémica.
Cada pabellón tenia dos grandes salones laterales, donde se ubicaban los pasajeros de tercera clase, y el edificio de altos, que se ubicaba al fondo, con frente a un gran patio, estaba destinado a la primera clase, todos con comedores y cuartos de baños independientes. En el ángulo de la unión de las edificaciones se hallaba instalado el departamento de proveeduría y las cocinas.
Los pabellones estaban rodeados individualmente con una amplia baranda y pequeños jardines, llegando cada uno hasta la orilla, y destinados a que cada grupo de pasajeros tuviera su lugar de esparcimiento durante su estadía.
Al lado de este grupo de edificios, existía otro, destinado al alojamiento de viajeros de tercera clase, que se utilizaba como auxiliar en caso de que estuvieran llenas las dependencias que se destinaban a esta categoría en los edificios anteriores.
En la 2da isla se ubicaba el cementerio de la Capellania, cuya creación se solicito desde su inauguración. Y un pequeño hospital, constituido por 4 salas, utilizado para internar enfermos “sospechosos” de estar infectados.
La 3ra isla, la mas lejana, albergaba el Hospital, construido en 1878, donde se enviaban los pacientes atacados por enfermedades designadas como “exótico-pestilenciales” incluyendo además dependencias para el personal que lo atendía, una sala de autopsias y un crematorio.
En 1876 se autorizo la instalación de una agencia de correos, regularizándose un servicio bisemanal de envío de valijas entre la isla y Montevideo.
En 1878, se instalo el servicio de telégrafo, ubicado en el alojamiento del director.
Una de las partes fundamentales del Lazareto: El Departamento de Desinfección. Estaba ubicado cercano al muelle de desembarco, separado de los locales de alojamiento de pasajeros. Estaba integrado por 4 estufas a vapor bajo presión. Había además una cámara química para la desinfección de ropa, objetos de uso y equipajes.
En 1895, se llevo a cabo la construcción de un puente calzada de 280mts de largo que unía la 1ra con la 2da isla, evitando que la marea dejara aislada esta parte.
En julio de 1903 se termino el edificio que albergaba a los oficiales y marinería, (50 hombres). 2 pisos de paredes de 50cm de espesor, techos de bovedilla, con tirantes de hierro y pisos de madera. Todas las dependencias, alojamientos y pabellones, así como puentes, muros, paredones y en especial muelles, necesitaban mantenimientos permanentes, de manera fundamental por los violentos temporales y la humedad salina propia del medio que hacían impostergables dichas tareas.
LA ISLA COMO LUGAR DE RECLUSION
Hasta enero de 1935 oficialmente las dependencias de la isla de flores continuaron funcionando en carácter de “lazareto”, aun cuando en ocasiones variadas sus instalaciones prestaron en forma alterna, un servicio diferente.
En 1904 en un convulsionado panorama por la segunda revolución de Aparicio Saravia, el gobierno remitió a la isla los prisioneros políticos nacionalistas. En 1931, nuevamente se utilizo la isla como reclusorio, siendo la causa fundamental de esta medida la superpoblación de la Cárcel Penitencia y Correccional.
En 1960, la Inspección Gral. De la Marina efectuó los trabajos de reacondicionamiento de las instalaciones de la isla, adjudicándose jurisdicción militar y contralor sobre las instalaciones y los equipos. El centro Sanitario seguía funcionando en la isla, continuaría como dependencia de Salud Publica , que ejercería jurisdicción sobre el en coordinación con el ministerio de Defensa Nacional. En mayo de 1961 se revoco la parte final del articulado, dejando las instalaciones bajo la sola dependencia del Ministerio de Defensa.
EL ENCANTO DE AYER HOY Y SIEMPRE
Fuera de lo expuesto, la Isla de Flores, sirvió como refugio y parada de pescadores, y en forma especial como lugar de paseo, en disfrutadas excursiones que eran frecuentes, sobre todo a fines del AISS. Y principios del XX, cuando pequeños vaporcitos llevaban a las familias a recorrer las instalaciones y respirar una atmósfera diferente. Para regocizo de ecologistas e historiadores esta “reserva” en ambos sentidos, goza de un aislamiento que la ha preservado de la depredación humana. Así, la Isla de Flores, parte de nuestro territorio, que tanto dio que hablar en un pasado no tan lejano, queda casi perdida en el horizonte, su silueta, al igual que sus recuerdos.
Van fotos tomadas por amigos y por mi de algunos de los viajes que hacemos frecuentemente a la isla :
Llegada a la isla , con vientos del noreste es muy dificil amarrar a muros de su muelle .
Montando la isla por el sur ( como se debe para franquearla navegando en sus cercanías)
Una vez en la isla , la bienvenida....
El pórtico de salomón... nos invita a entrar
subamos al faro , el desafío es un signo de nuestra vida...
Una pierna primero , despues la otra...
Mirar hacia abajo , es ver nuestra escencia tan dual y nuestro camino tan azaroso...
En la cima , al fin la luz ... que en la vida a veces nos es tan esquiva...

